Concepción Huicosa Quiñones, de 62 años, y su esposa Alma lograron ponerse a salvo durante la extraordinaria lluvia de 360 milímetros registrada en Tesia; ahora duermen a la intemperie y piden apoyo para levantar un pequeño cuarto.

Por Fabián Pérez

NAVOJOA, SONORA.– Concepción Huicosa Quiñones, de 62 años de edad, es una de las cientos de personas damnificadas por la inundación que dejó a su paso la extraordinaria lluvia registrada el pasado martes 29 de septiembre en la comunidad de Tesia, donde se acumularon alrededor de 360 milímetros de precipitación.

Vecino de la calle Sin Número, ubicada detrás del estadio en la comunidad de El Jijiri, Concepción perdió prácticamente todo lo que tenía después de que el agua ingresara a su vivienda y provocara el colapso del techo.

“Se nos vino abajo todo el techo, perdimos aire, televisiones, refrigerador, colchones, camas, todo lo que teníamos”, relató con tristeza al recordar los momentos de angustia que vivió junto con su esposa Alma.

El hombre narró que durante aquella tarde se encontraba realizando labores en el terreno donde tenía sembradas alrededor de 150 matas de sandía, cuando comenzó a notar que el agua avanzaba rápidamente.

“Yo estaba levantando la sandía que tenía sembrada, cuando vi a borbollones el agua; a los mezquites les daba vuelta el aire. Mi esposa estaba adentro de la casa y cuando nos dimos cuenta ya estaba inundada toda la casa”, recordó.

Ante el rápido incremento del nivel del agua, Concepción decidió sacar a su esposa de la vivienda y buscar un lugar seguro.

También lograron retirar el automóvil que se encontraba en medio de un pequeño vado, antes de que las condiciones empeoraran.

“Se puso más feo. Buscamos ponernos a salvo en un punto más alto, pero desde allá veíamos que se estaba inundando todo”, relató.

El agua llegó a subir aproximadamente un metro alrededor de su vivienda, dejando a la familia prácticamente sin pertenencias y obligándola a salir únicamente con la ropa que llevaba puesta.

“Salimos con la única ropa que teníamos puesta. Gracias a Dios nos apoyaron con ropa, pero sí ocupamos apoyo para levantar la casita”, expresó.

Actualmente, la familia enfrenta condiciones difíciles. Su suegro les proporcionó un colchón, una base y un refrigerador para ayudarlos a comenzar de nuevo; sin embargo, todavía no cuentan con un espacio adecuado donde dormir y han tenido que permanecer a la intemperie.

“Mi suegro nos apoyó con un colchón y la base, además de un refrigerador, pero tenemos que dormir a la intemperie, aguantando los zancudos”, comentó.

Una de las principales preocupaciones de Concepción es que, en los alrededores de su vivienda, quedó una laguna formada por el agua acumulada, situación que representa un riesgo para la familia debido a la proliferación de zancudos y moscos.

“Lo que nos urge ahorita es poder techar un cuartito, porque hay una laguna que está llena de zancudos”, señaló.

Además de los daños en su vivienda, la familia perdió parte importante de su producción agrícola. De las 150 plantas de sandía que tenía sembradas, prácticamente toda la cosecha se perdió a consecuencia de la inundación.

“Tenía 150 matas de sandía, las cuales se perdieron. Solamente nos quedó calabacita, que aguanta más”, explicó.

Concepción aseguró que nunca antes había enfrentado una inundación de esta magnitud y reconoció que la primera impresión al observar los daños fue de profunda tristeza al ver que su vivienda, sus pertenencias y parte de su trabajo habían quedado destruidos.

“Mi primera impresión al ver fue agüitarme por ver la casa caída. Perdimos todo, pero contra la naturaleza no se puede hacer nada”, manifestó.

Ahora, junto con su esposa Alma, mantiene la esperanza de recibir apoyo para reconstruir, aunque sea, un pequeño cuarto que les permita contar nuevamente con un techo y un lugar seguro donde descansar.

La familia también solicita que las autoridades puedan intervenir para rellenar con escombro la laguna que quedó frente o cerca de su vivienda, con el propósito de evitar que continúe acumulando agua y se convierta en un foco de proliferación de moscos y zancudos.

Concepción y Alma esperan que los tres órdenes de gobierno puedan atender su situación y brindarles algún tipo de apoyo para comenzar a reconstruir su patrimonio, luego de que la fuerza de la naturaleza los dejara prácticamente sin nada.

Para esta familia, la prioridad ya no es recuperar todo lo perdido de inmediato, sino contar con un pequeño espacio techado donde puedan protegerse de la intemperie y comenzar, poco a poco, a reconstruir su vida después de la inundación.

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