Dirigentes agrícolas de los valles del Yaqui y Mayo expusieron ante diputados federales la difícil situación que enfrenta el campo sonorense, donde se prevé dejar sin sembrar hasta el 50% de la superficie agrícola por falta de políticas públicas y apoyos federales. Advirtieron que la caída de la producción y el incremento de las importaciones ponen en riesgo la soberanía alimentaria del país.
Por Fabián Pérez
NAVOJOA, Sonora- La crisis que enfrenta el sector agrícola de Sonora llegó hasta la Cámara de Diputados, donde representantes de organismos del Valle del Yaqui y del Valle del Mayo expusieron la gravedad de la situación que atraviesan los productores, principalmente por la falta de apoyos federales para el cultivo de trigo.
Durante la reunión, Luis Antonio Cruz Carrillo, presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Sur de Sonora (AOASS), advirtió que la entidad enfrenta un escenario inédito en su historia agrícola, debido a que se estima que hasta el 50% de la superficie de siembra de ambas regiones podría quedar sin cultivar durante el presente ciclo a qué pesar que existe agua suficiente en las presas.
Explicó que entre los valles del Yaqui y Mayo se cuenta con aproximadamente 320 mil hectáreas, por lo que dejar de sembrar la mitad de esa superficie representa un fuerte golpe para la actividad productiva, particularmente porque se trata de tierras que cuentan con disponibilidad de agua, pero que no serán aprovechadas ante la falta de condiciones económicas y políticas agropecuarias adecuadas.
“Este año, y desde que existen los valles, es muy probable que se deje de sembrar el 50 por ciento del área ociosa, tierra que tiene agua para sembrarse, pero no existen políticas agropecuarias federales acordes”, señaló.
Cruz Carrillo sostuvo que esta situación está provocando el abandono paulatino de la actividad agrícola, al no existir condiciones que permitan a los productores continuar trabajando sus tierras y garantizar la rentabilidad de los cultivos.
El dirigente de la AOASS también destacó que Sonora enfrenta un hecho sin precedentes en materia de producción de trigo, al señalar que, por primera vez en aproximadamente 30 años de registros, el estado, tradicionalmente reconocido como uno de los principales productores de trigo cristalino, tuvo que recurrir a las importaciones.
A esta problemática se suma el déficit nacional de trigo panificable, producto del cual México importa alrededor de cuatro millones de toneladas anuales para cubrir sus necesidades de consumo.
Asimismo, advirtió sobre la creciente dependencia del país de las compras internacionales de maíz, al mencionar que durante este año las importaciones de maíz amarillo se encaminan a alcanzar un récord histórico cercano a los 28 millones de toneladas.
En el caso del maíz blanco, las adquisiciones del extranjero también podrían superar el millón 200 mil toneladas, una situación que, consideró, refleja las deficiencias de la política agropecuaria nacional.
“Esto quiere decir que la política agropecuaria no está funcionando, no está acorde a la realidad del campo, de los campesinos y de los organismos”, expresó.
Advirtió que, de mantenerse estas condiciones, las consecuencias no solamente afectarán a los productores sonorenses, sino que también tendrán repercusiones en la economía nacional y en la capacidad de México para producir sus propios alimentos.
En ese sentido, consideró contradictorio que, mientras se habla de fortalecer la soberanía alimentaria, el país incremente su dependencia de las importaciones de granos básicos y disminuya su capacidad productiva.
En las gestiones realizadas ante la Cámara de Diputados también participaron los presidentes de la Sociedad de Usuarios del Valle del Yaqui y de la Sociedad de Usuarios del Valle del Mayo, Mario Alberto Pablos Domínguez y Luis Gerardo Villalobos Hernández, respectivamente, quienes acompañaron los planteamientos del sector agrícola para solicitar la intervención de los legisladores federales y la implementación de apoyos que permitan enfrentar la crisis, particularmente en la producción de trigo.
Los representantes agrícolas insistieron en la necesidad de que el Gobierno Federal atienda la problemática con medidas acordes a las condiciones actuales del campo, antes de que la falta de rentabilidad provoque un mayor abandono de tierras y profundice la dependencia alimentaria de México.
