— POR AURORA RETES DOUSSET —

Phoenix, Arizona.—

El 2 de septiembre, el secretario interino del Departamento del Trabajo de Estados Unidos, Keith Sonderling, visitó West-MEC (Western Maricopa Education Center), en el Valle de Phoenix, para revisar de cerca el ecosistema regional de formación técnica y desarrollo de la fuerza laboral. Como parte de esa agenda se realizó una mesa estratégica sobre un tema que hoy define la competitividad binacional: cómo preparar talento a la altura del nearshoring y de las cadenas de suministro de Norteamérica.

En esa mesa participó el Dr. José Luis Rubio Pino, CEO de RP&H y presidente del consejo de la UCAN (Universidad de Ciencias Aplicadas de Norteamérica, con sede en Sonora), con la perspectiva que rara vez llega a este tipo de foros en Estados Unidos: la del lado mexicano de la cadena de talento. Su diagnóstico, punto por punto:

Lo que funciona. La región ya demostró capacidad de adaptación: formación rápida de talento técnico e ingenierías avanzadas alineadas al nearshoring, un modelo de aprendizaje aplicado que resuelve problemas reales de la industria desde las aulas, y un entendimiento profundo de la cultura laboral y la normativa que conecta a México con Estados Unidos.

Lo que falla. La homologación de credenciales entre ambos países avanza con lentitud y frena la movilidad inmediata del talento; persisten brechas en inglés técnico y competencias blandas; y todavía no hay canales fluidos de reclutamiento directo entre instituciones educativas mexicanas y empresas estadounidenses.

Las barreras de fondo. Rubio fue puntual: los esquemas de visado de entrenamiento y pasantías —TN, J-1— siguen siendo rígidos para recién egresados; no existen incentivos fiscales ni esquemas de cofinanciamiento binacional para capacitación a la medida; y la acreditación transfronteriza de instituciones mexicanas ante estándares estadounidenses sigue siendo un trámite burocrático complejo.

Prácticas profesionales, una oportunidad desaprovechada. El modelo dual mexicano funciona puertas adentro, pero carece de reconocimiento formal por parte de empleadores en EE. UU., sigue anclado a la presencia física cuando ya existen pasantías remotas e ingeniería colaborativa transfronteriza, y necesita integrar más certificaciones de la industria norteamericana —ISO, OSHA, PMI— a su currícula práctica.

Las soluciones que propuso. Un marco de certificaciones bipartitas que emita microcredenciales reconocidas en ambos países; programas de formación dual transfronteriza donde estudiantes trabajen en proyectos asignados directamente por empresas de EE. UU.; y mesas de diálogo permanentes entre la academia mexicana y el Departamento del Trabajo estadounidense para mapear las vacantes críticas que México ya está en condiciones de cubrir.

Lectura de negocio. La visita de Sonderling confirma que Washington está revisando, estado por estado, cómo se prepara la fuerza laboral ante el reacomodo industrial del nearshoring. Que un empresario y académico sonorense haya tenido asiento en esa mesa es una señal: la competitividad regional ya no se discute de un solo lado de la frontera. Para Sonora, y para instituciones como la UCAN, la oportunidad es concreta —convertirse en el proveedor natural de talento técnico certificado para la industria de Arizona— pero solo se concreta si gobierno, academia e industria de ambos países resuelven, con la misma velocidad con que se diagnosticaron, los cuellos de botella en visados, homologación y financiamiento.

—ooOoo—

La autora es especialista en Comunicación Empresarial

Contacto:

Correo: aretes0@gmail.com

https://www.facebook.com/aurora.retesdousset

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *