— POR AURORA RETES DOUSSET —
El Congreso Inspira reunió a empresarias de Sonora para compartir experiencias, generar alianzas y hablar de los desafíos de dirigir una empresa en un entorno que exige adaptación, tecnología y mejores estructuras.
Las mujeres empresarias de Sonora necesitaban un espacio propio. Uno para coincidir, aprender, reconocerse y generar alianzas, pero también para compartir las experiencias que existen detrás de construir y mantener una empresa.
De esa convicción nació Inspira, un encuentro que busca convertir las historias y aprendizajes de sus participantes en nuevas ideas y conexiones.
“Las mujeres empresarias de Sonora necesitamos y merecemos nuestro propio espacio”
Durante el Congreso, esa conversación pasó rápidamente del propósito a los retos cotidianos. Dirigir una empresa significa hoy enfrentar mayores costos, incorporar tecnología, encontrar al personal adecuado y adaptarse a generaciones que trabajan y se comunican de manera distinta.
Uno de los temas centrales fue precisamente la necesidad de profesionalizar las empresas. Documentar procedimientos, establecer objetivos e indicadores y construir estructuras de gobernanza permite que una organización pueda crecer sin depender completamente de quien la dirige.
“Uno no lo puede hacer todo”
La experiencia compartida durante el encuentro mostró cómo estos procesos adquieren todavía mayor importancia cuando una empresa comienza a expandirse. Para operar en distintas ciudades es necesario contar con sistemas que permitan medir tanto el desempeño interno como la calidad del servicio que recibe el cliente.
Crecer también exige cambiar
Pero profesionalizar una empresa no significa construir estructuras inamovibles. La mejora debe ser continua porque también cambia el entorno.
“Los sistemas que tenía hace diez o quince años ya no aplican el día de hoy, porque no hablamos el mismo lenguaje”, se señaló durante una de las intervenciones.
La tecnología, las nuevas generaciones y las diferentes formas de trabajar obligan a revisar constantemente cómo funciona una organización. También plantean un desafío para sus líderes: rodearse de personas capaces de asumir responsabilidades y entender que no es lo mismo realizar una tarea que entregar un resultado.
Ahí es donde el propósito de Inspira cobra sentido.
Los desafíos pueden variar entre empresas, pero muchas empresarias enfrentan preguntas similares: cómo delegar, incorporar tecnología, profesionalizar procesos, formar mejores equipos y mantener competitiva una organización mientras el entorno continúa cambiando.
Compartir esas experiencias permite que el aprendizaje de una empresaria se convierta en una herramienta para otra.
Más que reunir historias de éxito, Inspira busca construir una comunidad donde las mujeres empresarias puedan reconocerse, aprender unas de otras y generar alianzas.
Porque tener un espacio propio también significa tener un lugar desde donde construir juntas la siguiente etapa de sus empresas.
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La autora es especialista en Comunicación Empresarial
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