… Que Judith Armenta lo supo
… Que Citlalli Hernández manda señal
… Que Claudia Sheinbaum no quiere ruido
… Que Adolfo Salazar los junta
… Que Alfonso Durazo no fue
… Que Don José Mendoza en el Pleno
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… Que Judith Armenta, la dirigente estatal de Morena fue enterada el martes:
El alumbramiento no sería esta semana.
se lo hizo saber Citlalli Hernández, la Secretaria de Elecciones de Morena Nacional.
El plan original era destrabar la nominación de la “Corcholata” mayor el jueves.
Y la “cargada”, entonces, se dejó sentir hacia la Ciudad de México.
Pero la fiesta se echó a perder.
No habrá nominada o nominado sino hasta el martes próximo.
La razón fue poderosa:
El asunto sobre quién será el elegido o la elegida ya se conoce, pero entonces el jaloneo se puso fuerte en la CDMX.
Lo que parecía un acuerdo ya planchado se convirtió en un dolor de cabeza para los involucrados.
Falta tejer fino y el riesgo de que se produzca un desaguisado el sábado, cuando Claudia Sheinbaum, la Presidenta de la República, visite Sonora con motivo de la promoción de su II Informe de Gobierno, es grande.
No quisieron correr riesgos.
Hay mucho ruido alrededor de la decisión y no hay condiciones de que no se vaya a producir un exabrupto.
Por eso se movió.
Todavía el sábado veremos caritas contentas y nerviosas de los dos principales contendientes para el cargo, Javier Lamarque y Lorenia Valles.
Estarán en el evento donde el acarreo de miles de personas llegadas de todo el estado estarán a la orden del día.
El evento está programado en el CUM de Hermosillo.
Mientras esto sucedía, Adolfo Salazar Razo, el Secretario de Gobierno, mantuvo la disciplina de mantener congregada a la manada.
Sostuvo una reunión con los dirigentes de los partidos aliados, con el fin de mandar una señal de unidad en momentos de gran fragilidad para la alianza oficial.
Por ahí anduvieron Judith Armenta, de Morena, Paloma Terán, del PES, Javier Ceballos, del Panal, Ramón Cotrral, del PT y el nuevo agregado al grupo, Maloro Acosta, del PVEM.
Llamó la atención que en esta ocasión fuera convidado David Mendoza, el Presidente del Consejo Político Estatal de Morena.
La idea es que este grupo simbolice la intención de unidad que sueña Alfonso Durazo, el Gobernador de Sonora, de cara a la nominación y al desdoble electoral venidero.
La foto indica que sí… pero hay que preguntar a los Lamarquistas cómo se siente abajo esta intención.
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QUÉ EXTRAÑO
Ronald Johnson es el embajador de Estados Unidos en México.
Es el representante de todos los intereses -que son muchos- de ese país en nuestra nación.
Y entonces invitó a un evento relevante a personalidades de todo el país:
La bienvenida de Douglas Benning como nuevo Jefe de Misión Adjunto de la Embajada de Estados Unidos en México.
El evento es relevante porque Benning es un cuadro de primer nivel en el servicio exterior estadounidense donde, entre otros cargos ha ocupado la Dirección del Centro de Operaciones del Departamento de Estado y la Dirección de Operaciones Nacionales en la Oficina de Servicios de Visas.
Es un conocedor de la realidad mexicana ya que antes del nuevo encargo, que es como el segundo de abordo en la Embajada de Estados Unidos en México, ha tenido asignaciones en nuestro país.
Fueron casi todos los invitados.
En estos momentos desdeñar una invitación de este tipo es una mala señal con los poderosos vecinos del Norte.
Pero Alfonso Durazo, el Gobernador de Sonora, lo hizo.
No fue.
Muy extraño.
En su lugar envió como representante a Paulina Ocaña, la Jefa de la Oficina del Gobernador, una funcionaria de alto perfil mediático, pero de bajo peso social y mucho más diplomático.
Pancho Acuña, un funcionario desdibujado por un gabinete chiquito, hubiera sido un enviado de mayor decoro para la ocasión.
No por nada Toño Astiazarán, el Alcalde de Hermosillo, no eludió la responsabilidad y por allá anduvo.
Por eso extrañó que Durazo, conocedor de esos tejidos finos en la política pública, no haya ido.
Sus poderosas razones debe tener.
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LA ESTAMPA
Don José Mendoza es un político muy correteado.
Fue parte vital del equipo de Samuel Ocaña García, cuando éste fue Gobernador de Sonora.
Fue tan cercana su relación que terminaron siendo compadres.
Uno de los hijos de Don José, Samuel, lleva el nombre del ex Gobernador en refrendo de esa amistad que trascendió la política y el servicio público.
Don José acompañó muchas veces a Don Samuel en sus últimos años de vida.
Todo esto viene a colación porque esta semana Don José estuvo en la Cámara de Diputados, allá en San Lázaro.
Fue invitado y acompañó a Jacobo Mendoza, su hijo y actual legislador de Sonora.
Jacobo es un caso muy singular:
Se formó, en sus años estudiantiles en la Cámara, donde trabajó para allegarse apoyo para su sustento.
En esa ruta conoció a Durazo y a Colosio.
Pero fue en Sonora, en su regreso profesional, cuando se echó a andar en la izquierda partidista.
Ahora es, sin duda, uno de los mejores legisladores en funciones.
No simula, trabaja y ofrece resultados, productos legislativos.
Por eso la sonrisa que se dibuja en el rostro de Don José en su visita al Pleno no era posada, ni simulada.
Es producto de un gran orgullo por el sonorense que hace su tarea con responsabilidad en las filas de Morena… y porque es su hijo.
¡Felicidades a los dos!
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