Productores del sur de Sonora proyectan establecer alrededor de 300 hectáreas de chile durante el ciclo agrícola 2026-2027; posteriormente se incorporarán otros cultivos hortícolas que, en conjunto, alcanzarían unas 700 hectáreas.

Por Fabián Pérez

NAVOJOA, SONORA.- Productores hortícolas del sur de Sonora se encuentran listos para comenzar la próxima semana con el trasplante de chile correspondiente al ciclo agrícola 2026-2027, con una superficie estimada en alrededor de 300 hectáreas en el Bajo Río Mayo.

Rafael Orduño Valdez, presidente de la Asociación de Horticultores del Bajo Río Mayo, informó que las plantas ya permanecen en los viveros y han cumplido con la etapa previa a su establecimiento, por lo que los productores afinan los preparativos para llevarlas al terreno definitivo.

El dirigente señaló que el trasplante de chile marcará el comienzo de una nueva temporada para la actividad hortícola de la región, a la que posteriormente se sumarán otros cultivos de importancia comercial.

Entre ellos se encuentran el tomate, tomatillo, cebolla y calabaza, entre otros productos que permitirían alcanzar una superficie aproximada de 700 hectáreas.

Orduño Valdez destacó que las condiciones de disponibilidad de agua representan uno de los principales factores que generan expectativas favorables para los productores, particularmente después de los resultados obtenidos durante el ciclo anterior.

Explicó que en la temporada pasada se consiguió una producción de buena calidad debido a que los agricultores contaron con agua proveniente de la Presa Mocúzari para el riego, sin que fuera necesario complementarla con agua de pozos. A decir del dirigente hortícola, esta condición favoreció tanto el rendimiento como las características de los productos cosechados.

“Es que el agua de la Presa es mejor que la de los pozos, lo que nos ayudó a tener una producción en cantidad y calidad, por lo que las expectativas para el presente ciclo son favorables, en base a los buenos volúmenes que presenta el embalse”, comentó.

Además de su importancia productiva, el establecimiento de cultivos hortícolas tiene un impacto directo en la generación de empleos en el Valle del Mayo, debido a la cantidad de mano de obra que requieren las diferentes etapas de producción.

El presidente de la Asociación de Horticultores del Bajo Río Mayo resaltó que las labores de preparación, trasplante, cuidado, cosecha y empaque representan una fuente de ingresos para numerosos trabajadores agrícolas de la región, por lo que el inicio de las siembras también contribuye a reactivar el movimiento económico en las comunidades rurales.

“Estos son cultivos generadores de mano de obra, lo que, sin duda, es de suma importancia en los tiempos actuales”, subrayó.

En ese sentido, expresó su expectativa de que durante el nuevo ciclo agrícola pueda aprovecharse la mayor cantidad posible de superficie destinada a los diferentes cultivos, siempre tomando en cuenta las condiciones de disponibilidad de agua y las perspectivas de los mercados.

Orduño Valdez consideró que una mayor actividad hortícola no solamente beneficia directamente a los productores y jornaleros, sino que también genera movimiento en otros sectores relacionados con el campo, desde la adquisición de insumos hasta la contratación de servicios y compra de refacciones.

“Y en general, esperemos que en este ciclo se siembre la mayor parte de la superficie, con los diversos cultivos, y así haya más trabajo en el campo y circulen los recursos de los avíos, refaccionarias y todo lo que depende de este sector primario”, concluyó.

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