Abel Alfredo Ramírez Torres, danzante y cantador tradicional de venado, cuestionó la representación de elementos de la cultura Yoreme-Mayo en la mascota “Balú Mayito”. Solicitó a la directiva del club deportivo reconsiderar su uso y abrir un diálogo con los representantes de los pueblos originarios para garantizar el respeto a su patrimonio espiritual y cultural

Por Fabián Pérez

HUATABAMPO, Sonora.– Un llamado al respeto y la preservación de las tradiciones ancestrales del pueblo Yoreme-Mayo hizo Abel Alfredo Ramírez Torres, danzante y cantador tradicional de venado, quien manifestó su inconformidad por la presentación de la mascota denominada “Balú Mayito”, difundida como un personaje representativo de las raíces, la cultura y la identidad regional.

A través de un pronunciamiento público, el también presidente de la Agrupación Indígena Mayo “Jiapsi Yoreme” expresó su preocupación por la manera en que se incorporan elementos de las manifestaciones ceremoniales indígenas a personajes de entretenimiento, sin que necesariamente se conozca el significado espiritual que tienen para las comunidades originarias.

Ramírez Torres reconoció la importancia del Club Mayos de Navojoa y el orgullo deportivo que representa para los habitantes de la región del Mayo; sin embargo, consideró necesario establecer una diferencia entre la promoción de la identidad regional y el uso de símbolos vinculados con ceremonias ancestrales.

Subrayó que las danzas tradicionales no deben entenderse como disfraces, caricaturas o simples espectáculos, debido a que representan expresiones vivas de la espiritualidad, la cosmovisión y la identidad de quienes integran el pueblo Yoreme-Mayo.

Una tradición con profundo significado espiritual

El danzante explicó que la Danza del Venado constituye una de las manifestaciones ceremoniales más importantes de su pueblo, pues cada movimiento, canto, sonido y elemento de la indumentaria posee un significado que trasciende lo artístico y mantiene una estrecha relación con la naturaleza y las enseñanzas heredadas de sus antepasados.

En ese sentido, destacó que los cantos tradicionales no son únicamente composiciones musicales destinadas al entretenimiento, sino plegarias y expresiones espirituales transmitidas de generación en generación por los mayores.

Como portador de esta tradición, sostuvo que existe una relación profunda entre estas ceremonias y el Júyya Ánia, concepto vinculado con el mundo natural y espiritual dentro de la cosmovisión Yoreme-Mayo.

Por ello, advirtió sobre la importancia de evitar que los elementos de estas expresiones sean utilizados fuera de su contexto cultural, sin considerar su significado ni la relevancia que tienen para las comunidades que mantienen vivas estas prácticas.

El representante indígena aclaró que desconoce si hubo una intención de ridiculizar la cultura Mayo con la creación o presentación de “Balú Mayito”. No obstante, señaló que la falta de una intención ofensiva no elimina la necesidad de reflexionar sobre la manera en que se representan públicamente los símbolos y las tradiciones de los pueblos originarios.

Ante esta situación, Abel Alfredo Ramírez Torres dirigió una petición respetuosa a la directiva del Club Mayos de Navojoa para que revise la forma en que se utilizan los elementos asociados con las danzas ceremoniales, particularmente aquellos relacionados con la Danza del Venado.

Entre sus principales planteamientos, propuso establecer un diálogo directo con las autoridades tradicionales, danzantes, cantadores, músicos y demás portadores de la cultura Yoreme-Mayo, a fin de que puedan explicar el significado de estas manifestaciones y contribuir a que sean representadas de manera respetuosa.

Asimismo, pidió impulsar una representación cultural contextualizada que favorezca el reconocimiento y la dignificación del patrimonio indígena, evitando que sus expresiones espirituales pierdan su esencia al incorporarse a actividades deportivas o de entretenimiento.

También consideró importante reconocer la participación de las comunidades originarias en las iniciativas que involucren elementos de su identidad cultural, en concordancia con los derechos culturales y el principio de libre determinación contemplados en el artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El pronunciamiento no plantea un rechazo al deporte ni a la posibilidad de difundir la cultura regional.

Por el contrario, su autor sostuvo que las tradiciones indígenas pueden darse a conocer en distintos espacios, siempre que exista una comprensión de su significado y se respete la dignidad de quienes las preservan.

“Nuestra cultura no necesita ser caricaturizada”

El presidente de la Agrupación Indígena Mayo “Jiapsi Yoreme” enfatizó que la identidad de su pueblo no necesita convertirse en un espectáculo para ser reconocida y valorada por la sociedad.

Señaló que ser Yoreme implica asumir la responsabilidad de conservar el legado de los antepasados mediante la protección de la lengua, las ceremonias, las danzas y las formas tradicionales de comprender el mundo.

Con ese propósito, reiteró su llamado a que las manifestaciones ancestrales sean tratadas con respeto y que cualquier iniciativa que recurra a ellas considere la voz de sus portadores.

“¡Nuestra danza no es una burla! ¡Nuestra espiritualidad no es un juego! ¡Nuestro patrimonio cultural Yoreme merece respeto!”, expresó en su mensaje.

Ramírez Torres concluyó que la permanencia de los cantos, las danzas, la lengua y los rituales representa una forma de mantener viva la memoria de sus antepasados y transmitir su herencia cultural a las nuevas generaciones.

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