La intención de siembra en el Valle del Mayo podría caer de 53 mil a 35 mil hectáreas durante el ciclo agrícola 2026-2027, debido a la falta de apoyos gubernamentales y los bajos márgenes de ganancia, advirtió Luis Gerardo Villalobos Hernández.

Por Fabián Pérez

NAVOJOA, SONORA.– La falta de apoyos gubernamentales y la escasa rentabilidad del cultivo mantienen en incertidumbre a los productores agrícolas del Valle del Mayo, donde se prevé una considerable disminución en la superficie destinada a la siembra de trigo durante el ciclo agrícola 2026-2027.

Luis Gerardo Villalobos Hernández advirtió que la intención de siembra podría reducirse de las 53 mil hectáreas establecidas durante el ciclo 2025-2026 a alrededor de 35 mil hectáreas en la próxima temporada, una cifra que representaría uno de los niveles más bajos de los últimos años y un duro golpe para la economía regional.

El presidente del Distrito de Riego 038 del Río Mayo señaló que, en esta ocasión, la disponibilidad de agua no representa el principal obstáculo para los productores, ya que existe suficiente recurso para establecer entre 80 mil y 90 mil hectáreas, siempre y cuando las condiciones de rentabilidad permitan aprovechar esa capacidad productiva.

Explicó que la autorización de la disponibilidad de agua será determinada por el Comité Hidráulico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua); sin embargo, insistió en que el problema central radica en los bajos ingresos que deja el trigo y la falta de incentivos económicos para mantener la actividad agrícola en condiciones favorables.

“Un repunte del trigo para este ciclo agrícola lo veo muy difícil, porque el año pasado sembramos alrededor de las 53 mil hectáreas; sin embargo, ahora no esperamos ni las 35 mil hectáreas por la rentabilidad del cultivo”, expresó.

Villalobos Hernández recordó que, cuando existe suficiente disponibilidad de agua y condiciones económicas favorables, en el Valle del Mayo se establecen más de 90 mil hectáreas de diversos cultivos, de las cuales más de 70 mil tradicionalmente corresponden al trigo, considerado uno de los principales motores de la actividad agrícola de la región.

No obstante, la falta de certidumbre en los precios, los costos de producción y la ausencia de apoyos suficientes por parte de los gobiernos federal y estatal han complicado la planeación de los productores, quienes deben evaluar cuidadosamente si cuentan con las condiciones necesarias para establecer sus cultivos y recuperar la inversión.

El dirigente agrícola consideró que, sin mejores condiciones de rentabilidad, será complicado recuperar la superficie triguera en el presente ciclo, aun cuando el agua disponible permitiría aprovechar una mayor extensión de las tierras agrícolas.

Advirtió que una reducción de esta magnitud no solamente afectaría directamente a los agricultores, sino que también tendría repercusiones en las actividades económicas que dependen del campo, como el transporte de cosechas, la comercialización de granos, la proveeduría de insumos y la generación de empleos.

Señaló que el panorama obliga a buscar alternativas que permitan mantener la actividad productiva, aunque reconoció que actualmente no existen condiciones suficientes para impulsar una reconversión generalizada hacia otros cultivos.

“Si esto sigue igual, habrá un impacto negativo en la economía regional. Ojalá que repunte la intención de siembra de trigo, que es el cultivo que más se siembra en el Valle del Mayo; no podemos reconvertir, porque la situación no está para eso, apenas alcanza para el trigo y otros cultivos”, manifestó.

Villalobos Hernández reiteró que el desafío para el ciclo agrícola 2026-2027 no es únicamente contar con agua para sembrar, sino garantizar condiciones económicas que hagan viable la producción, ante el riesgo de que miles de hectáreas permanezcan sin establecerse y se reduzca la derrama económica que genera el campo en el sur de Sonora.

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