La falta de financiamiento, los apoyos insuficientes y la incertidumbre agrícola están alejando a las nuevas generaciones de la producción, advirtió David Gutiérrez Villegas durante el Foro Primero Sonora, realizado en Etchojoa.

Por Fabián Pérez

ETCHOJOA, Sonora- La falta de condiciones para hacer rentable la actividad agrícola amenaza la continuidad generacional del campo en el sur de Sonora, donde cada vez más jóvenes, hijos de productores, comienzan a desistir de dedicarse a la agricultura ante un panorama marcado por la incertidumbre económica y la ausencia de respaldo institucional.

Durante el Foro Primero Sonora, organizado por la Fundación Colosio en Etchojoa, representantes del sector ejidal expusieron las dificultades que enfrentan para mantener activa la producción y advirtieron sobre el deterioro que atraviesa el campo, una situación que mantiene sin sembrar extensiones de tierra y reduce las expectativas de quienes buscan incorporarse al trabajo agrícola.

David Gutiérrez Villegas, dirigente ejidal de Basconcobe, Etchojoa señaló que los productores sociales enfrentan un escenario cada vez más complicado, debido a la falta de financiamiento y apoyos suficientes, así como a la ausencia de mecanismos que les permitan trabajar con mayor certidumbre frente a los riesgos propios de cada ciclo agrícola.

El representante campesino lamentó que las organizaciones que anteriormente respaldaban a los agricultores mediante créditos y la compra de sus cosechas hayan desaparecido o dejado de cumplir esa función, lo que debilitó la estructura de apoyo que permitía a los ejidatarios recuperar su inversión, cubrir sus compromisos financieros y continuar con la actividad.

Explicó que, sin esas herramientas, los productores tienen mayores dificultades para sostener sus unidades de producción, mientras que la falta de respuestas a sus necesidades agrava el rezago del sector social.

A su juicio, la situación requiere atención de las autoridades federales y estatales, ante el riesgo de que cada vez menos personas encuentren viable dedicarse a cultivar la tierra.

Uno de los aspectos que más preocupa a los ejidatarios es el desinterés creciente de las nuevas generaciones. Gutiérrez Villegas indicó que jóvenes que inicialmente tenían la intención de seguir los pasos de sus padres y continuar con la tradición agrícola están reconsiderando esa decisión, al no encontrar condiciones que les garanticen un futuro en el campo.

El dirigente advirtió que este alejamiento plantea interrogantes sobre el relevo generacional en una región históricamente ligada a la producción de alimentos. La preocupación, dijo, no se limita a las dificultades actuales de los agricultores, sino también a quiénes asumirán la responsabilidad de mantener la actividad productiva en el llamado Granero del Mayo.

Ante este panorama, consideró indispensable fortalecer la organización entre ejidatarios, productores y agrupaciones del sector social, con el propósito de construir una agenda común que permita gestionar soluciones y recuperar la capacidad de respuesta de las comunidades agrícolas.

Gutiérrez Villegas sostuvo que la unidad debe convertirse en el punto de partida para impulsar cambios y defender los intereses del campesinado, pues, afirmó, la organización colectiva es una condición necesaria para avanzar hacia mejores oportunidades de desarrollo.

El llamado realizado durante el foro puso de manifiesto la urgencia de atender los problemas estructurales del campo sonorense, no solamente para evitar una mayor reducción de las superficies cultivadas, sino también para ofrecer a los jóvenes alternativas que les permitan permanecer en la actividad agrícola y dar continuidad a la producción de alimentos en el sur de Sonora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *