La baja producción, los bajos precios y la basura acumulada en la bahía tras el paso del huracán “Polo” han obligado al 80% de los pescadores ribereños a abandonar la captura del crustáceo. De las 100 pangas que iniciaron la zafra, actualmente solo unas 20 continúan en esta actividad
Por Fabián Pérez
HUATABAMPO, SONORA.– La baja producción de camarón, los precios poco redituables y las afectaciones ocasionadas por el huracán “Polo” han obligado a cerca del 80% de los pescadores ribereños del puerto de Yavaros a cambiar la captura del llamado “oro rosado” por la pesca de jaiba, ante la dificultad de cubrir los costos de operación.
Ramón Valenzuela Ruelas, presidente de la Cooperativa Loma Parda, informó que de las aproximadamente 100 pangas que comenzaron actividades durante los primeros días de la zafra camaronera, actualmente solo alrededor de 20 continúan dedicándose a la captura del crustáceo, mientras que el resto ha optado por buscar alternativas para obtener ingresos.
Explicó que las condiciones en la bahía se han complicado considerablemente debido a la escasez de camarón y a la presencia de basura y vegetación arrastradas por las lluvias y los efectos del fenómeno meteorológico, lo que dificulta las labores de pesca y reduce las posibilidades de obtener buenas capturas.
“Hay muy poco camarón, hay mucha basura en la bahía, pitayas, cactus y otro tipo de basura en el agua. Se ha puesto difícil, mermó mucho por la cuestión del ciclón; mucha gente se fue a la jaiba, porque el camarón es incosteable”, expresó.
El dirigente pesquero señaló que, aunque el camarón de talla grande alcanza actualmente precios de entre 130 y 140 pesos por kilogramo pagados al pescador, el ingreso resulta insuficiente frente a los gastos que implica salir a pescar, principalmente por el combustible y las condiciones adversas que enfrentan las embarcaciones.
A esta situación se suma la falta de mercado para el camarón de menor tamaño, conocido entre los pescadores como “chatarra”, cuya comercialización se ha complicado por la competencia con el producto procedente de granjas acuícolas.
Como ejemplo, Valenzuela Ruelas mencionó que en Guasave, Sinaloa, se reportaban pagos de alrededor de 25 pesos por kilogramo de camarón chico al pescador, un precio que refleja las dificultades que enfrenta este segmento del mercado.
UNA ACTIVIDAD QUE YA NO DEJA GANANCIAS
El presidente de la Cooperativa Loma Parda lamentó que la pesca de camarón haya dejado de representar una oportunidad de ingresos como ocurría en años anteriores, cuando el inicio de la temporada era esperado por numerosas familias que dependían de esta actividad para mejorar su economía.
Recordó que, durante las zafras más favorables, los pescadores podían obtener recursos para liquidar deudas, comprar vehículos, reparar sus viviendas, adquirir ropa y ahorrar para cubrir los gastos escolares de sus hijos.
Sin embargo, actualmente muchos trabajadores del mar enfrentan dificultades para recuperar siquiera la inversión realizada en cada jornada, por lo que han tenido que buscar otras especies que les permitan mantener el sustento de sus hogares.
“No sale ni para la gasolina. Estamos viviendo tiempos complicados; el camarón ya no es redituable como lo fue en años anteriores”, manifestó.
Ante este panorama, la captura de jaiba se ha convertido en una alternativa para la mayoría de los pescadores ribereños de Yavaros, quienes buscan mantener sus actividades productivas mientras mejoran las condiciones para la pesca de camarón.
La situación representa un nuevo reto para el sector pesquero de la región, cuya economía depende en buena medida de las temporadas de captura y de la disponibilidad de recursos marinos.
Cabe recordar que el levantamiento de la veda para embarcaciones menores se realizó el pasado 22 de septiembre, mientras que para las embarcaciones mayores se autorizó a partir del 2 de octubre, fechas que marcaron el inicio de la actividad
