Sin acceso a créditos y con elevados costos de operación, cooperativas pesqueras del sur de Sonora aceleran los trabajos de rehabilitación de sus embarcaciones, mientras esperan que las autoridades definan la fecha para el levantamiento de la veda

Por Fabián Pérez

HUATABAMPO, SONORA.— Con recursos limitados, deudas acumuladas y sin acceso a esquemas de financiamiento, pescadores ribereños del sur de Sonora enfrentan los preparativos para una nueva temporada de camarón, en un escenario marcado por la incertidumbre y el incremento constante de los costos de operación.

Mientras las autoridades aún no establecen oficialmente la fecha para el levantamiento de la veda, integrantes de las cooperativas pesqueras realizan como pueden las reparaciones y trabajos de mantenimiento necesarios para poner sus embarcaciones en condiciones de salir al mar.

Ramón Valenzuela Ruelas, presidente de la Cooperativa Loma Parda de Yavaros, señaló que la situación económica del sector continúa siendo complicada, debido a que desde hace varios años los pescadores no tienen acceso a créditos que les permitan enfrentar los gastos previos al inicio de la temporada.

Explicó que preparar una panga representa actualmente una inversión considerable, entre reparaciones, combustible, artes de pesca, motores y otros insumos indispensables para la actividad.

Ante la falta de financiamiento, cada pescador debe buscar alternativas para cubrir los gastos, incluso recurriendo a préstamos personales o endeudándose, con la expectativa de recuperar lo invertido una vez que comiencen las capturas.

“Estamos batallando mucho para tener listas nuestras pangas. Desde hace varios años no contamos con préstamos y los costos de inversión y operación nos han rebasado. Nos estamos preparando como podemos”, manifestó.

A esta problemática se suma la falta de certeza sobre el calendario de la temporada. Valenzuela Ruelas indicó que, al llegar los últimos días de agosto, todavía no se ha definido la fecha de la reunión en la que se determinará cuándo concluirá la veda.

Recordó que los tiempos de inicio han variado durante los últimos años. La temporada pasada comenzó el 19 de septiembre, mientras que dos años atrás el arranque ocurrió hasta el 2 de octubre.

Para los pescadores ribereños, retrasar demasiado el inicio representa un riesgo adicional, debido a que las condiciones meteorológicas pueden complicar las labores en altamar.

El dirigente pesquero explicó que la presencia de lluvias, tormentas y huracanes puede afectar las jornadas de trabajo, mientras que el descenso de la temperatura del agua puede provocar que el camarón se desplace hacia zonas más profundas y alejadas de la costa.

Por ello, consideró importante que el levantamiento de la veda ocurra en una fecha que permita aprovechar las condiciones más favorables para la pesca y evitar que el sector enfrente mayores pérdidas.

“Esperamos que se tome en cuenta la opinión de los pescadores ribereños de esta región, porque desde hace varios años estamos atravesando una crisis y no hemos recibido el apoyo que necesitamos por parte de las autoridades”, expresó.

Jaiba tampoco representa alivio

Mientras llega la temporada camaronera, los pescadores han tenido que recurrir a otras especies para obtener ingresos y mantener sus actividades, aunque las capturas tampoco han sido suficientes.

Valenzuela Ruelas informó que agosto está concluyendo con volúmenes reducidos de jaiba, con producciones aproximadas de entre 15 y 20 kilogramos por panga.

Estas cantidades, señaló, resultan insuficientes frente a los gastos que implica salir a trabajar, por lo que el sector mantiene la esperanza puesta en el camarón como una de las principales alternativas para mejorar sus ingresos.

Sin embargo, advirtió que el inicio tardío de la temporada, aunado a la falta de créditos y al elevado costo de los insumos, podría complicar todavía más la situación económica de las familias que dependen directamente de la pesca.

Los pescadores de Yavaros esperan que en los próximos días se defina el calendario oficial y que, además de establecerse una fecha adecuada para el inicio de la temporada, se consideren mecanismos de apoyo que permitan al sector hacer frente a una actividad que cada año requiere mayores inversiones.

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