Las lluvias dejaron al descubierto las malas condiciones de algunos caminos rurales del sur de Sonora, donde el exceso de lodo dificulta el tránsito de camiones que trasladan a trabajadores y estudiantes. Habitantes de Villa Tres Cruces, Etchojoa, piden que, además del raspado, se coloque balastro u otro material que permita mejorar la superficie de las vialidades
Por Fabián Pérez
ETCHOJOA, Sonora.— Las recientes lluvias que se han registrado en el sur de Sonora no solamente han generado afectaciones en la infraestructura eléctrica, con la caída de decenas de postes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), sino que también han evidenciado las condiciones en que se encuentran algunos caminos rurales utilizados diariamente por cientos de familias.
Uno de los casos que ha generado preocupación entre habitantes de Villa Tres Cruces, Etchojoa, es el estado de la terracería que comunica a la comunidad, donde las precipitaciones convirtieron el camino en una zona prácticamente intransitable.
La situación quedó evidenciada cuando un camión que circulaba por el sector terminó prácticamente atorado entre el lodo, debido a la acumulación de agua y a las condiciones de la superficie, dificultando considerablemente su avance.
El problema cobra mayor relevancia debido a que este tipo de caminos son utilizados de manera cotidiana por personas que se trasladan a sus centros de trabajo, así como por estudiantes que deben salir de sus comunidades para acudir a las escuelas.
Piden algo más que raspado
Vecinos de Villa Tres Cruces señalaron que el problema no se solucionaría únicamente con el raspado periódico de las calles y caminos, pues al retirar la tierra y dejar nuevamente una superficie sin material adecuado, las lluvias terminan convirtiendo las vialidades en lodazales.
Por ello, consideran necesario que las autoridades municipales contemplen la colocación de balastro, grava u otro material apropiado que permita darle mayor firmeza al terreno y evitar que los vehículos queden varados durante la temporada de precipitaciones.
La inconformidad no pretende desconocer los trabajos que realizan las autoridades, sino poner sobre la mesa una problemática que, aseguran, se repite cada temporada de lluvias.
Los residentes consideran que, si se realizan trabajos de rehabilitación, estos deben contemplar las condiciones del terreno y el comportamiento que tendrá ante las precipitaciones, especialmente en comunidades rurales donde los caminos de terracería representan prácticamente la única vía de comunicación.
Una ruta que se vuelve estresante
Para quienes tienen que transitar diariamente por estos sectores, salir de la comunidad durante una jornada lluviosa puede convertirse en una experiencia complicada y de riesgo.
El lodo reduce la movilidad de los vehículos, aumenta las posibilidades de quedar atascados y dificulta el traslado de personas que dependen del transporte para llegar a sus trabajos, escuelas y otras actividades.
Los habitantes hacen un llamado a las autoridades competentes para que atiendan de fondo las condiciones de estas vialidades y no solamente cuando las lluvias ya provocaron afectaciones.
La petición, dicen, es sencilla: contar con caminos rurales transitables y seguros, particularmente durante una temporada en la que las precipitaciones pueden presentarse de manera constante.
