El productor agrícola de la zona Fuerte Mayo, Noé López Gastélum, señaló que la baja rentabilidad del trigo, las importaciones de granos y la falta de incentivos a la producción mantienen en dificultades al sector primario. Pidió modificar las políticas públicas y recuperar los apoyos a la comercialización para evitar que más tierras queden sin sembrar.
Por Fabián Pérez
HUATABAMPO, Sonora- La falta de apoyos gubernamentales, los bajos márgenes de ganancia y la competencia de los granos importados mantienen bajo presión a los productores agrícolas de Sonora, quienes enfrentan dificultades para continuar con sus actividades, advirtió Noé López Gastélum, productor de la zona Fuerte Mayo.
Durante su participación en el Foro Regional Primero Sonora, realizado el pasado fin de semana en Navojoa, el agricultor planteó la necesidad de recuperar los programas de apoyo a la comercialización que anteriormente permitían a los productores contar con mejores condiciones para colocar sus cosechas en el mercado.
“Ojalá que volvieran los tiempos donde se premiaba a los productores agrícolas con apoyos a la comercialización”, expresó, al recordar que durante la administración federal de Enrique Peña Nieto existían mecanismos de respaldo dirigidos a agricultores de pequeña, mediana y gran escala.
López Gastélum consideró que la desaparición o reducción de este tipo de incentivos ha complicado la actividad agrícola, debido a que los productores deben enfrentar los costos de preparación de la tierra, siembra, fertilizantes, riego y cosecha, sin tener garantizada una recuperación adecuada de su inversión.
Importación de granos afecta al campo nacional
El productor señaló que la entrada de granos provenientes del extranjero representa uno de los factores que, desde su perspectiva, perjudican a la agricultura mexicana, situación que también observa en otras actividades del sector primario, como la ganadería y la pesca.
A su juicio, las dificultades que enfrentan estas actividades productivas requieren una respuesta conjunta de los sectores involucrados, pues la falta de rentabilidad pone en riesgo la permanencia de miles de productores y sus familias.
“Si nos damos cuenta, es el mismo esquema el que están utilizando desde el Gobierno Federal para amolar a los sectores; nos están haciendo tronar al sector primario. No queda más que unirnos para ver si podemos levantarnos nuevamente”, manifestó.
Ante este panorama, consideró necesario que agricultores, ganaderos y pescadores fortalezcan su organización para defender sus intereses y plantear propuestas que permitan recuperar la capacidad productiva del campo mexicano.
Tierras agrícolas quedan sin sembrar
López Gastélum también alertó sobre los cambios que se observan en las comunidades rurales, donde algunas tierras han dejado de cultivarse debido a las dificultades económicas que enfrentan sus propietarios.
Explicó que, desde hace algunos años, las superficies agrícolas ya no se siembran con la misma frecuencia que antes. Incluso, afirmó, algunos ejidatarios han optado por vender sus parcelas a precios bajos para evitar los gastos que implica mantenerlas sin producción y controlar el crecimiento de la maleza.
Esta situación refleja, señaló, las complicaciones que atraviesan quienes dependen de la actividad agrícola, particularmente cuando los ingresos obtenidos por las cosechas no son suficientes para cubrir los costos de producción y garantizar la continuidad de los siguientes ciclos.
El riesgo, añadió, es que más superficies permanezcan improductivas y que las familias rurales pierdan una de sus principales fuentes de ingresos, con repercusiones en la economía de las comunidades.
Baja rentabilidad del trigo preocupa al Valle del Mayo
El panorama resulta especialmente preocupante para los valles agrícolas del Mayo y del Yaqui, donde la producción de trigo enfrenta problemas de rentabilidad y los agricultores mantienen dudas sobre la conveniencia de establecer el cultivo que ha predominado por muchos años.
