Abel Alfredo Ramírez Torres, presidente de la agrupación indígena mayo Jiapsi Yoreme, planteó fortalecer los mecanismos para acreditar la pertenencia y el vínculo comunitario de quienes busquen representar al Pueblo Yoreme-Mayo en espacios políticos reservados para comunidades indígenas
Por Fabián Pérez
NAVOJOA, Sonora.— Establecer mecanismos claros, objetivos y verificables que eviten la simulación de la autoadscripción indígena y garanticen una representación verdaderamente vinculada con las comunidades Yoreme-Mayo, propuso Abel Alfredo Ramírez Torres durante la Reunión Consultiva dirigida a integrantes de la etnia, celebrada en el Teatro Municipal de la Unidad Deportiva “Faustino Félix Serna”.
El presidente de la agrupación indígena mayo Jiapsi Yoreme participó en este encuentro, convocado para abordar la construcción del procedimiento que garantice la paridad de género en las regidurías étnicas, así como los criterios para acreditar el vínculo con las comunidades en la postulación de candidaturas a diputaciones indígenas.
Durante su participación, Ramírez Torres puso especial énfasis en la necesidad de evitar que la autoadscripción indígena sea utilizada únicamente como una vía para acceder a candidaturas o espacios destinados a los pueblos originarios, sin que exista una relación auténtica, previa y comprobable con la comunidad que se pretende representar.
“No solamente queremos contestar; queremos ser escuchados”
Uno de los principales cuestionamientos del dirigente indígena estuvo relacionado con la metodología empleada durante la consulta, al considerar que las personas participantes debieron contar con mayores espacios para expresar públicamente sus opiniones, propuestas y preocupaciones.
Señaló que la participación no debe limitarse a responder un cuestionario previamente elaborado, sino que debe incluir la posibilidad de tomar la palabra y exponer directamente la realidad de las comunidades.
“Fuimos convocados para participar en una consulta, pero no se nos dio la oportunidad de tomar el micrófono para expresar con firmeza, convicción y tenacidad lo que sentimos y lo que queremos como Pueblo Yoreme-Mayo. No solamente queremos marcar un ‘sí’ o un ‘no’ en un formato; queremos hablar desde nuestra propia experiencia y que nuestra palabra sea escuchada”.
Ramírez Torres sostuvo que una consulta indígena debe considerar los conocimientos, experiencias, desacuerdos y propuestas de quienes integran las comunidades, particularmente cuando se trata de decisiones relacionadas con su identidad y representación política.
“Cuando se consulta sobre nuestra identidad, nuestros derechos y quién puede representarnos, la palabra de nuestra gente tiene que ocupar un lugar central. No solamente deben preguntarnos: también deben permitirnos hablar”, expresó.
Proponen candados contra la simulación
En relación con la autoadscripción indígena calificada, el representante de Jiapsi Yoreme propuso establecer diversos elementos que permitan diferenciar una pertenencia legítima de una simple manifestación de identidad sin respaldo comunitario.
Entre los criterios planteados destacó el conocimiento y uso de la lengua Yoremnokki, a la que consideró uno de los elementos fundamentales de la identidad Yoreme-Mayo, especialmente cuando exista alguna duda respecto al origen, pertenencia o vínculo de una persona con la comunidad.
No obstante, reconoció que los procesos históricos de desplazamiento y pérdida de la lengua hacen necesario considerar otros factores para evitar excluir a integrantes del pueblo que ya no hablan su idioma originario.
Por ello, propuso valorar también la participación en templos y centros ceremoniales, el desempeño de cargos y servicios tradicionales, la participación comprobable en ceremonias, fiestas, danzas, música y actividades comunitarias, además del trabajo en beneficio de la comunidad, ascendencia, arraigo y reconocimiento colectivo.
Una sola constancia no debe ser suficiente
Otro de los planteamientos centrales fue evitar que una constancia expedida por una sola persona que se ostente como gobernador o autoridad tradicional sea considerada, por sí misma, como prueba plena de pertenencia indígena.
Ramírez Torres explicó que esta preocupación está relacionada con situaciones de divisionismo y la existencia de dualidades en algunas comunidades, donde pueden presentarse incluso varias personas que se ostentan simultáneamente como gobernadores o autoridades tradicionales.
Ante ese escenario, consideró riesgoso que la acreditación de la identidad indígena dependa exclusivamente de una firma, un sello o un documento emitido de manera individual.
Como alternativa, planteó que la acreditación se realice mediante una verificación comunitaria, colegiada y multifactorial, dando especial importancia a la Asamblea General Comunitaria o al órgano colectivo que corresponda de acuerdo con las características de cada comunidad.
Asimismo, propuso considerar como testimonios y referentes a personas reconocidas por su trayectoria cultural, entre ellas hablantes de Yoremnokki, autoridades ceremoniales, fiesteros, danzantes, músicos tradicionales, médicos tradicionales, artesanos y personas mayores con reconocimiento dentro de la vida comunitaria.
Que la pertenencia no aparezca solamente en tiempos electorales
Otro de los candados planteados consiste en revisar la trayectoria y temporalidad del vínculo de una persona con la comunidad, particularmente cuando pretenda acceder a una candidatura reservada para representación indígena.
La intención, explicó, es evitar que alguien busque acreditar una pertenencia indígena únicamente cuando existe un proceso electoral de por medio, sin contar con una trayectoria previa y comprobable de participación comunitaria.
En aquellos casos donde exista controversia, impugnación o dualidad de autoridades, propuso realizar una verificación cruzada de la información, en lugar de depender exclusivamente de una constancia individual.
“No buscamos excluir a nuestros hermanos Yoreme”
Ramírez Torres aclaró que las propuestas no pretenden excluir a integrantes del Pueblo Yoreme-Mayo que, como consecuencia de procesos históricos, hayan dejado de hablar su lengua materna.
“No buscamos excluir a nuestros hermanos Yoreme. Lo que buscamos es impedir la simulación, el oportunismo y la usurpación de los espacios que nuestros pueblos han conquistado para tener una representación verdaderamente indígena”.
Sostuvo que la autoadscripción constituye un derecho, pero cuando una persona pretende ocupar un espacio reservado específicamente para la representación política indígena, debe existir un vínculo efectivo, real, previo y comprobable con el pueblo al que busca representar.
“No basta con portar una constancia. No basta una firma o un sello. Tampoco basta con manifestar ‘soy indígena’. Quien aspire a representar al Pueblo Yoreme-Mayo debe demostrar identidad, pertenencia, participación, servicio, reconocimiento comunitario y un vínculo efectivo con nuestra gente”.
El presidente de Jiapsi Yoreme reiteró que los procesos de consulta dirigidos a los pueblos originarios deben garantizar espacios de participación directa, donde las comunidades puedan expresar libremente sus puntos de vista y plantear aspectos que un cuestionario previamente diseñado no necesariamente alcanza a recoger.
“Tenemos palabra, tenemos memoria y tenemos conocimiento de nuestra propia cultura. Queremos ser escuchados desde lo que somos. Si se va a decidir quién puede representarnos, entonces nuestra voz Yoreme tiene que ser escuchada”.
“Itom yölútüria ketunem jiapsa” — Nuestra cultura sigue viva.
