• El Consejo de Cuenca del Río Mayo solicitó respaldo de los usuarios y sectores representados para gestionar ante la Conagua un diagnóstico técnico del cauce y, en caso de comprobarse una reducción en su capacidad de conducción, implementar acciones de desazolve y recuperación hidráulica para prevenir riesgos de inundación
Por Fabián Pérez
NAVOJOA, SONORA.— Ante las condiciones que actualmente presenta el cauce del Río Mayo y el riesgo que representan las lluvias de la temporada, el Consejo de Cuenca del Río Mayo hizo un llamado a los usuarios y sectores que lo integran para respaldar una gestión encaminada a recuperar, de ser necesario, la capacidad hidráulica del afluente.
Durante la reunión de usuarios del Consejo de Cuenca del Río Mayo, celebrada el miércoles 9 de septiembre en la sala de juntas del Distrito de Riego 038 Río Mayo, se planteó la necesidad de actuar de manera preventiva y evitar que la falta de atención a posibles puntos críticos derive en una emergencia.
El presidente del Consejo de Cuenca del Río Mayo, Rafael Antonio Gil Corral, expuso que durante los últimos meses se han realizado gestiones ante las autoridades correspondientes para llamar la atención sobre las condiciones que presenta el río, particularmente en tramos donde se han detectado acumulaciones de sedimentos, vegetación y otras obstrucciones.
Aclaró que la intención no es generar alarma entre la población, sino impulsar una revisión técnica que permita conocer con precisión si la sección hidráulica útil del cauce y su capacidad de conducción se han reducido de manera significativa.
“Prevenir hoy para proteger el mañana” es el principio que, de acuerdo con el Consejo, debe orientar las acciones en esta materia, principalmente durante la actual temporada de lluvias, cuando las condiciones hidrológicas de la cuenca pueden cambiar rápidamente.
En este contexto, se destacó la importancia de mantener vigilancia sobre el comportamiento de la presa Adolfo Ruiz Cortines, conocida como Mocúzari, así como de la presa Bicentenario Los Pilares y los escurrimientos provenientes de la parte alta de la cuenca.
El Consejo recordó que las presas constituyen infraestructura fundamental para regular los escurrimientos; sin embargo, subrayó que también es indispensable que aguas abajo el Río Mayo conserve condiciones adecuadas para conducir de manera segura los volúmenes de agua que eventualmente transiten por su cauce.
El planteamiento toma mayor relevancia ante los fenómenos hidrometeorológicos extremos registrados en distintas regiones del país, donde lluvias extraordinarias han provocado desbordamientos, inundaciones y afectaciones a viviendas, infraestructura y comunidades.
El organismo precisó que no se pretende establecer una comparación directa entre esas regiones y el Valle del Mayo, sino tomar esos acontecimientos como antecedentes que obligan a fortalecer las medidas de prevención y reducir vulnerabilidades antes de que se presente una situación de emergencia.
Solicitan diagnóstico técnico
Como parte del pronunciamiento, el Consejo de Cuenca solicitó formalmente el respaldo de los usuarios y sectores representados para impulsar ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua) un diagnóstico hidráulico prioritario de los tramos considerados críticos del Río Mayo.
La propuesta contempla la realización de levantamientos topográficos y, cuando resulte necesario, estudios batimétricos, secciones transversales y modelaciones hidráulicas, con el objetivo de determinar objetivamente cuál es la capacidad actual de conducción del cauce y cuáles serían los niveles asociados a diferentes avenidas de diseño.
También se plantea identificar y establecer prioridades en aquellos puntos donde exista acumulación de sedimentos, crecimiento de vegetación, obstrucciones, reducción de la sección hidráulica u ocupaciones que pudieran limitar el libre escurrimiento del agua.
El Consejo enfatizó que no se está solicitando la ejecución de una obra sin sustento técnico, sino que primero se determine mediante estudios profesionales la condición real del río y, a partir de los resultados, se definan las acciones que correspondan.
Buscan programa de desazolve
En caso de que los estudios confirmen una pérdida de capacidad hidráulica o condiciones que representen un riesgo, se propone formular un Programa de Desazolve y Recuperación de la Capacidad Hidráulica del Río Mayo.
Este programa deberá establecer etapas de trabajo, prioridades, presupuesto y mecanismos para el manejo ambientalmente adecuado del material que eventualmente sea retirado del cauce.
Asimismo, se busca gestionar ante la Dirección General de Conagua y el Gobierno de México los recursos necesarios para realizar los estudios, elaborar los proyectos y ejecutar las obras que técnicamente resulten procedentes.
La propuesta plantea además vincular estas acciones con una estrategia integral de saneamiento, restauración ambiental y seguridad hídrica de toda la cuenca del Río Mayo.
El Consejo de Cuenca consideró que, por su carácter plural y al reunir a autoridades, usuarios del agua y representantes de diversos sectores, este organismo constituye el espacio adecuado para construir una posición común y fortalecer las gestiones ante las instancias federales.
El llamado, finalmente, es a no esperar a que ocurra una inundación para comenzar a preguntarse si existían condiciones que pudieron atenderse con anticipación.
La apuesta, señalaron, es actuar desde ahora con información técnica, coordinación institucional y visión preventiva.

Si bien se menciona la restauración ambiental, esta no parece ser una prioridad para el consejo de cuenca. El represamiento de las agua del Río Mayo ha provocado una catástrofe ecológica en la parte baja del río, donde las alamedas, los baceranes, los estanques que otrora tenían vida, están completamente secos. ¿Y para que represar el agua del río? Se argumenta que para evitar las inundaciones en las comunidades de la parte baja de la cuenca, pero lo cierto es que el agua se almacena para asegurar los riegos agrícolas en el valle, que en su mayor parte es manejado por unos cuantos poderosos. No nos engañemos, la agricultura es el principal consumidor del agua, pero además en el Valle del Mayo esta actividad está controlada por unas cuantas manos y apellidos. Así que unas cuantas personas usufructan un recurso que es necesario para la ecología de la cuenca, y para el bienestar de cientos de miles de personas que habitan en las partes bajas. Además, el represamiento del agua del río evita la recarga de los acuíferos en la parte baja, y por eso los pozos para el agua potable de las comunidades se están secando. Y no hablemos del impacto ambiental en los humedales y esteros de la costa, que al ver reducidos sus aportes de agua dulce, también han reducido su productividad pesquera, afectando a los pescadores de los campos pesqueros. Así que esta crisis tiene muchas caras, pero una sola causa: la apropiación del agua por parte de unos pocos poderosos, que disfrazan este despojo con argumentos de seguridad frente a las inundaciones.