Pescadores ribereños, autoridades federales y representantes de la industria sardinera instalaron un comité para ordenar la actividad pesquera. Entre las propuestas destacan reducir de 11 a siete meses la operación de embarcaciones mayores y reforzar la vigilancia en zonas de reproducción marina.
Por Fabián Pérez
HUATABAMPO, Sonora.– La regulación de la pesca industrial en las costas del sur de Sonora comenzó a tomar forma con la instalación de un comité consultivo en el que participan pescadores ribereños, autoridades federales y representantes de la industria sardinera, quienes buscan establecer medidas que permitan proteger las especies marinas y garantizar la continuidad de la actividad pesquera.
Rigoberto Gastélum Gutiérrez, dirigente del Frente Unión Pesquero, informó que durante una reunión celebrada en la Ciudad de México quedó constituido el Comité Consultivo para el Manejo y Ordenamiento de la Pesquería de Pelágicos Menores del Océano Pacífico.
Explicó que este espacio representa una oportunidad para abordar las diferencias entre los sectores productivos y avanzar en acuerdos relacionados con la regulación de las capturas, la inspección de las embarcaciones y el aprovechamiento responsable de los recursos del mar.
El dirigente pesquero consideró indispensable atender las prácticas que, desde la perspectiva de los pescadores ribereños, están afectando el equilibrio ecológico y poniendo en riesgo el sustento de numerosas familias que dependen de la pesca en la región.
Entre las principales propuestas presentadas se encuentra disminuir de 11 a siete meses el periodo de actividad de las embarcaciones mayores, con el propósito de permitir que las poblaciones marinas dispongan de más tiempo para recuperarse de la presión pesquera.
Asimismo, plantearon fortalecer los operativos de inspección en aguas de poca profundidad, particularmente en aquellos sectores donde presuntamente se capturan especies sin contar con los permisos correspondientes.
Gastélum Gutiérrez señaló que también solicitaron establecer una distancia mínima de nueve kilómetros de la costa para las embarcaciones industriales, así como respecto a las bocas de bahías, esteros y arroyos, debido a los daños que, afirmó, se generan en zonas de escasa profundidad.
Indicó que en algunos puntos las embarcaciones llegan a operar a unos dos kilómetros de la costa o incluso a distancias menores, en áreas que considera fundamentales para la alimentación, refugio y reproducción de diversas especies.
Advirtió que una de las mayores preocupaciones del sector ribereño es la captura intensiva de organismos para los cuales, según expuso, no existen autorizaciones de pesca, entre ellos chano, sierra, cazón y curvina.
Explicó que estas especies forman parte de una compleja red alimenticia marina, por lo que su extracción indiscriminada podría tener consecuencias que van más allá de una sola actividad productiva.
“Si se rompe la cadena alimenticia, habrá una afectación total: para los peces que habitan o vienen a desovar, para nosotros como pescadores ribereños y también para la propia industria sardinera y camaronera”, advirtió.
Señalan zonas vulnerables
El representante del Frente Unión Pesquero identificó las aguas frente a Agiabampo y sectores cercanos a Bachoco y Yavaros como puntos donde, aseguró, se registra una presión constante sobre los recursos pesqueros.
Precisó que en esas áreas existen formaciones rocosas y elevaciones submarinas que funcionan como espacios de refugio y reproducción para distintas especies, por lo que consideró necesario reforzar la vigilancia y establecer medidas que eviten su deterioro.
Otro de los señalamientos se relaciona con la operación de los barcos camaroneros de arrastre, pues sostuvo que algunas embarcaciones no respetan la disposición de trabajar a partir de las cinco brazas de profundidad y llegan a ingresar a zonas de apenas una braza y media.
