María José Salcido, habitante de El Jijiri, Tesia, advirtió que el desbordamiento de represos y arroyos provocó una inundación que puso en riesgo a las familias. Pidió a los propietarios de ranchos reforzar sus represos y a las autoridades reparar el cauce del arroyo para prevenir nuevas afectaciones

Por Fabián Pérez

NAVOJOA, Sonora.— Ante los daños ocasionados por la lluvia extraordinaria de 360 milímetros y el posterior desbordamiento de arroyos y represos, habitantes de la comunidad de El Jijiri, perteneciente a la comisaría de Tesia, solicitaron reforzar estas corrientes naturales y revisar las obras de contención de agua en los ranchos de la zona, a fin de reducir los riesgos ante futuras precipitaciones.

María José Salcido, residente de esta comunidad, relató los momentos de angustia que vivió durante la inundación, cuando el agua comenzó a avanzar hasta impedir que algunas personas pudieran salir de sus viviendas.

Aunque su casa se encuentra en una parte elevada y el agua no alcanzó a ingresar al inmueble, la fuerza de la corriente ocasionó daños en el terreno cercano, al llevarse parte del cauce del arroyo que se encuentra junto a su propiedad.

Explicó que, al principio, pensaron que el nivel del agua disminuiría, como ocurre habitualmente durante las temporadas de lluvias fuertes. Sin embargo, la situación cambió cuando comenzó a llegar una mayor cantidad de agua proveniente de los represos que se desbordaron.

“Vivo cerca del arroyo. Afortunadamente, mi casa estaba en lo alto y no se metió el agua, pero el arroyo se comió una parte. Cuando quisimos salir, ya no pudimos. Para mí fue muy feo ver tanta agua, porque no esperábamos que se desbordaran los represos”, expresó.

La habitante recordó que en años anteriores el arroyo también había aumentado su nivel durante las lluvias, pero sin llegar a representar una amenaza de esa magnitud para las viviendas cercanas.

No obstante, aseguró que en esta ocasión el volumen de agua fue considerablemente mayor, lo que generó temor entre las familias que viven en las inmediaciones de los cauces naturales.

EL DESBORDAMIENTO GENERÓ TEMOR ENTRE LAS FAMILIAS

Salcido señaló que la llegada repentina de grandes cantidades de agua los tomó por sorpresa, pues nunca imaginaron que el nivel pudiera aumentar tanto en tan poco tiempo.

Describió que el panorama era preocupante por la extensión que alcanzó la inundación, al grado de que el terreno parecía haberse convertido en un mar.

La preocupación fue mayor debido a que tiene un hijo pequeño, por lo que consideró necesario tomar medidas preventivas para evitar que otras familias atraviesen una situación similar.

Ante esta experiencia, hizo un llamado directo a los propietarios de ranchos que cuentan con represos en la zona para que revisen sus condiciones, realicen las reparaciones necesarias y refuercen las estructuras que permitan contener el agua de manera segura.

“Yo les pido a los dueños de los ranchos, de los represos, que los arreglen, porque fue demasiado el daño que hizo el agua”, manifestó.

SOLICITAN REPARAR EL CAUCE DEL ARROYO

Además de pedir que se revisen los represos, María José solicitó la intervención de las autoridades para reparar y reforzar el arroyo cercano a su vivienda, debido a que la corriente se llevó parte del terreno durante la contingencia.

Consideró que atender estos puntos es fundamental para disminuir los riesgos para quienes habitan en las zonas cercanas, particularmente ante la posibilidad de que se registren nuevas lluvias intensas.

La residente de El Jijiri sostuvo que lo ocurrido debe servir como una advertencia sobre la necesidad de mejorar las condiciones de los cauces y las obras de contención, con el propósito de evitar que otra avenida de agua vuelva a poner en peligro el patrimonio y la integridad de las familias.

Reiteró su petición para que los responsables de los represos y las autoridades correspondientes atiendan los daños registrados en la comunidad, antes de que se presente otra contingencia que pueda tener consecuencias más graves.

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